En la primera estrofa el albatros acompaña a la humanidad en su viaje por las desgracias y miserias, pero sobrevolando el mundo desde las alturas, desde un lugar distante e inalcanzable para los hombres, aunque dominado por la soledad.
En la segunda y tercera estrofa ese majestuoso ave que surca los cielos acompañando al mundo, se convierte en un ser torpe y grotesco cuando se encuentra en la cubierta del navío.